Ayer estaba viendo Off Campus y me vino una reflexión curiosa.
Si nacisteis a finales de los 90 o principios de los 2000, no sé si os pasa, pero tengo la sensación de que aprendimos sobre el amor a través de películas como Querido John, Un paseo para recordar, El diario de Noah o incluso las películas de Disney. Y todas tenían algo en común: el amor era incondicional, intenso y capaz de superar cualquier obstáculo.
Pero el sexo apenas existía.
Y cuando aparecía, era algo muy sutil, idealizado y bastante conservador. Nunca se hablaba de deseo, de placer, de consentimiento y, mucho menos, se mostraba una postura que no fuera la clásica escena de él encima de ella, con movimientos lentos y sensuales, y la sábana cubriéndolo a él de cintura para abajo y a ella de pecho para abajo.
Por eso me pregunto si muchas mujeres crecimos asociando las relaciones románticas a una versión muy descafeinada de la sexualidad.
Como si ciertas conversaciones, deseos o prácticas no encajaran del todo con la idea de una relación seria y romántica.
Sin embargo, las series románticas actuales muestran algo diferente.
El amor sigue estando presente, igual que la superación de obstáculos, pero también aparecen la atracción, la tensión sexual, los preliminares, la comunicación y una sexualidad mucho más visible dentro de la propia relación.
Y quizá eso haga que las nuevas generaciones puedan integrar con más naturalidad que el amor romántico y el deseo no son cosas separadas, sino partes de una misma experiencia.
No estoy diciendo que las series actuales sean perfectas ni que representen la realidad al 100 %.
Pero sí me parece interesante pensar en cómo las historias que consumimos acaban influyendo en la forma en que entendemos nuestras relaciones, nuestro cuerpo y nuestra sexualidad.
¿Qué opináis? ¿Creéis que las películas con las que crecisteis han influido en vuestra forma de vivir el amor y el sexo?